Y en ese contexto, Bolivia, Chile y Argentina aparecen como los países más beneficiados debido al alto potencial de sus salares. El gobierno boliviano ha hecho varios esfuerzos para atraer capitales extranjeros que le permitan explotar el salar de Uyuni, que tendría las mayores reservas del material del mundo. Eso sí, con la idea de que el Estado sea el controlador del negocio. De ese modo, se busca que el metal no sea exportado, sino procesado en el país bajo el modelo de una empresa pública.
La nueva Constitución, aprobada en enero pasado, puso en manos del Estado el control de los recursos naturales. El economista minero Rolando Jordán cree que es “muy difícil” que en el corto plazo pueda desarrollarse la industria del litio en Bolivia. Entre las razones que esgrime, señala que se requieren inversiones que demandan muchos recursos. Mitos y verdades. En lo ya cuantificado, Chile figura como el país con los mayores depósitos de este elemento.
Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) el país tiene cerca de 3 millones de toneladas de litio, principalmente en las salmueras del Salar de Atacama. Pero al hablar de reservas base –lo que se calcula que podría existir en otros lugares–, Bolivia aparece con más de 5 millones.
La chilena SQM, por ejemplo, compañía que tiene el 30% del mercado mundial de litio, habla de 18 millones en reservas en Chile de carbonato de litio (equivalentes a los 3 millones de litio puro de que habla la USGS). Y algunos aseguran que podría haber hasta 90 millones de toneladas en Bolivia.
“En el tema de las reservas hay mucha especulación”, dice Roberto Mallea, especialista del Centro de Investigación Minera y Metalúrgica, en Santiago. Lo que sí es cierto, dice, es que en Argentina hay muchos salares y no se conoce su potencial, debido a las pocas exploraciones. “Hay algunos antecedentes que hablan de reservas de 800 mil toneladas en el país”, dice Mallea. “Pero eso es de un salar. Y entre Salta y Jujuy debe haber, a lo menos 10 ó 15 salares de ese tamaño”.
Otro cuento es Asia, donde las reservas son menores y no están en salmueras, sino en cuerpos rocosos, de donde es mucho más difícil (y caro) sacar la materia prima. Por eso los orientales están interesados en invertir en Sudamérica. Es la única manera de asegurarse el litio necesario para su negocio futuro.
