La Guardia Civil ha detenido a cuatro personas e investiga a otras tres por su presunta integración en un grupo criminal especializado en el robo de cableado de cobre y material eléctrico en plantas fotovoltaicas de la provincia de Sevilla. La operación ha permitido esclarecer, hasta el momento, la sustracción de más de 111.000 metros de cableado solar y 2.410 metros de cable de cobre desnudo, además de recuperar dos toneladas de cobre y 250 kilogramos de cable solar estañado que, según la investigación, procedían de las instalaciones afectadas.
Las diligencias se iniciaron tras las denuncias presentadas por varias empresas dedicadas a la construcción y explotación de plantas fotovoltaicas, que alertaron de repetidos robos de cableado y de los importantes daños ocasionados en sus infraestructuras. Según la Guardia Civil, los autores accedían a las instalaciones durante la noche tras fracturar los cerramientos perimetrales y, antes de sustraer el material, inutilizaban los sistemas de seguridad para dificultar su detección.
Una vez en el interior, los investigados presuntamente cortaban grandes cantidades de cableado solar y de las líneas de tierra para trasladarlo posteriormente a otros emplazamientos, donde retiraban las cubiertas plásticas con el objetivo de incrementar el valor del cobre antes de comercializarlo en distintos centros de recuperación de metales. La investigación incluyó inspecciones en gestores de residuos metálicos, análisis de la documentación relativa a ventas de cobre, estudios periciales del material recuperado y diversos dispositivos de vigilancia.
Uno de esos operativos permitió interceptar a varios de los investigados cuando, presuntamente, se disponían a vender dos toneladas de cobre limpio. La intervención facilitó la recuperación de una parte significativa del material sustraído y evitó que continuara su comercialización, reduciendo parcialmente el perjuicio económico ocasionado a las empresas afectadas.
El impacto económico de estos robos va más allá del valor del metal recuperado. Un informe pericial elaborado por una de las compañías perjudicadas cifra en más de 303.000 euros los daños ocasionados entre las sustracciones y los costes de reposición del cableado, unas pérdidas que, según la investigación, afectaban al desarrollo y a la puesta en funcionamiento de una infraestructura destinada a la generación de energía renovable.
Durante las pesquisas, la Guardia Civil también investigó un episodio de presuntas coacciones e intimidaciones relacionado con el caso. De acuerdo con los indicios recopilados, dos de los investigados habrían accedido por la fuerza al domicilio de otro implicado para exigirle que asumiera en exclusiva la responsabilidad de los robos, presuntamente bajo amenazas de muerte con el fin de alterar el desarrollo de la investigación.
A los detenidos se les atribuyen, en el marco de la investigación, presuntos delitos de robo con fuerza, receptación, pertenencia a grupo criminal, allanamiento de morada, lesiones, amenazas y defraudación de fluido eléctrico. Tras su puesta a disposición judicial, el juzgado competente acordó el ingreso en prisión provisional de dos de los cuatro arrestados.
Más allá de la actuación policial, este tipo de investigaciones refleja la creciente vulnerabilidad de infraestructuras que dependen de materiales estratégicos como el cobre. La elevada demanda de este metal, imprescindible para la electrificación, las redes eléctricas y el desarrollo de las energías renovables, ha incrementado también su atractivo para las organizaciones dedicadas al robo y posterior comercialización ilícita, un fenómeno que en los últimos años ha obligado a reforzar las medidas de protección en numerosas instalaciones energéticas.
Artículo redactado con asistencia de IA (Ref. APA: OpenAI. (2026). ChatGPT (GPT-5.5, 18 de julio). OpenAI).




