Según publica La Segunda, el objetivo de FIA es ayudar a que las Pymes pongan en marcha y acrediten, a través de certificaciones, los estándares de calidad hoy aceptados, a nivel nacional e internacional.
Con ello, las pequeñas y medianas empresas pueden demostrar a sus clientes y proveedores que cumplen con las normas fijadas por los consumidores, para los productos agropecuarios y la agroindustria. Por este motivo, obtener certificaciones también sirve para añadir valor agregado a los productos, lo cual abre nuevos nichos de mercado.
Entre las certificaciones se destacan las de comercio justo, buenas prácticas agrícolas y manufactureras, alimentos orgánicos, certificación global Gap y los sellos éticos de la calidad de los alimentos.
Con respecto al fomento de la calidad, la FIA canaliza su apoyo a las Pymes agropecuarias a través del cofinanciamiento de estudios y proyectos de innovación; programas de innovación territorial (PIT); giras tecnológicas; contratación de consultores; asistencia a eventos y realización de actividades técnicas.
Uno de los proyectos impulsados en esta área es la optimización del rendimiento, calidad y rentabilidad en la producción de trigo y el análisis de puntos críticos durante el manejo del trigo para la industria molinera nacional. Del mismo modo se han apoyado iniciativas en el ámbito de la Agricultura Familiar Campesina (AFC). Aquí se han cofinanciado proyectos para aumentar sus estándares productivos, además del rescate y saneamiento de diferentes variedades de papas nativas de chilotas.
En el ámbito ganadero, sobresalen las estrategias de bienestar animal para obtener carne bovina de calidad, el posicionamiento del cordero como alimento funcional y la inserción de agricultores de la precordillera de ñuble en el rubro ovino de carne para exportación.
