Hace tres años, la empresa Same Ltda., especializada en ingeniería ambiental, puso ojo en este problema y los expertos de su área de desarrollo vieron la oportunidad de combinar una solución técnica con una acción amigable con el medio ambiente.
¿El resultado? La generación de biogás limpio y utilizable, además de subproductos como fertilizantes líquido y sólido para que sean aprovechados por los mismos empresarios, quienes podrían comercializarlo o reutilizarlo en sus propias faenas. Pero para llegar a esta conclusión, el camino ha sido de innumerables pruebas. Cristián Plaza, gerente del área negocios de la compañía, explicó que al comienzo del proyecto utilizaron recursos propios. Luego recurrieron a la avícola Omega 3, que facilitó su planta en Malloco, para la instalación de un prototipo con el que se pudo avanzar y experimentar en tratamientos de biodigestión anaeróbica, es decir, sin oxígeno.
Los primeros resultados obtenidos fueron alentadores y los motivaron al paso siguiente: postular a un capital semilla Corfo. éste fue aprobado y el 2006 se comenzó a armar un grupo de trabajo al que se sumaron alumnos de las universidades Tecnológica, de Santiago y de Chile; además del especialista cubano Silvio Montalvo.
Los resultados han sido muy positivos, y están listos para ofrecer, en marzo próximo, al segmento de los avicultores más chicos, una solución para sus guanos a un costo aproximado de $5 millones la instalación. "Queremos que el resultado final sea un sistema lo más autónomo posible, es decir, que ande solo y las empresas no requieran de expertos para hacerlos funcionar", explica Plaza.
El proyecto, denominado "Biodigestión Anaeróbica de Residuos Sólidos Avícolas (guano) y Generación de Biogás para el Consumo Energético", opera en primera instancia con el acopio temporal del guano, para luego mezclarlo con agua fresca en un estanque. En esta etapa el residuo se homogeneiza para luego ser traspasado al reactor, un estanque herméticamente cerrado para que se concrete la digestión anaerobica que en 60 días, por acción de la materia orgánica, generará biogás. Este es un proceso biológico en el cual la materia orgánica es degradada por bacterias que no requieren oxígeno para su metabolismo.
Lo interesante en este punto es que el agua descargada en esta segunda etapa pasa a una piscina donde las algas limpian el líquido, el que puede ser reutilizado para ingresar nuevamente al primer proceso de dilución del guano o queda disponible como agua con propiedades fertilizantes para ser usada en riego. En la siguiente etapa, el gas que se emite del reactor anaeróbico debe ser depurado para dejarlo lo más limpio posible. Por ello, actualmente están probando dos sistemas para determinar cuál es el más eficiente.
El primero es la biofiltración y el segundo, oxidación, en el que se inoculan microorganismos. Ambos eliminan el ácido sulfhídrico o sulfuro de hidrógeno (H2S) para liberar un gas más limpio. Cuando se tiene biogás en condiciones ambientales adecuadas, se almacena y queda disponible para que el avicultor lo utilice en sus propias necesidades o disponga de él para otros usos.
El proceso tiene además otras ventajas: una vez sacado el biogás y los residuos líquidos, se obtiene como subproducto un fertilizante sólido, que se puede ensacar y vender, lo que implicaría un ingreso extra para el avicultor o un ahorro al poder aplicarlo en sus propios campos, si los tiene. Según Cristián Plaza, esta es una solución efectiva al problema de disposición del guano en las plantas avícolas que, además, acarrea otros beneficios intangibles como la disminución de malos olores y un mayor control sanitario.
