La adopción de tecnologías de la información y las comunicaciones, TIC, por parte de instituciones y empresas en un sentido amplio, permite agregar valor aumentando la velocidad de la comunicación, el procesamiento de la misma, la reducción de errores. A su vez facilita concentrar el trabajo de los recursos de la empresa mediante un suministro preciso de la información a la persona adecuada en el momento adecuado.
Esto que aparentemente suena muy bien, y al hilo de la información referida, nos lleva a cuestionarnos si estamos haciendo las cosas del modo correcto. Dicho de otra forma, que es primero, promocionar e incentivar la aplicación de las TIC, o por el contrario, lo que correspondería sería enseñar formas de gestión apropiadas a la labor que realizamos para posteriormente añadir la tecnología más eficiente.
El desarrollo de una capacidad tecnológica previo a la incorporación de TIC se aparece como necesario para conseguir una superior utilización de las herramientas de que se trate. Esto nos lleva a concluir que el manejo tecnológico sustentado solamente en la creación de TIC no es bastante, lo pertinente es propiciar ambas con acento en el aprendizaje.
Este comentario guarda relación con un nuevo indicador que hemos conocido en fecha reciente. Me estoy refiriendo al ranking Connectivity Scorecard 2009, elaborado por el académico Leonard Waverman -de London Business School- y la consultora LECG.
Chile figura en el tercer puesto, ubicado entre los distinguidos en uso y existencia de infraestructura para TIC. Según los analistas la clave para optimizar el funcionamiento económico y la productividad de cada nación en el planeta es mediante el empleo intenso y oportuno de las TIC.
El trabajo define la conectividad como el paquete de infraestructura, de habilidades complementarias, de software y del manejo informado que convierte a las redes de comunicaciones en el conducto ideal para un aumento en los rendimientos y en el avance de la economía.
“En un momento en que los gobiernos en todo el mundo buscan reactivar sus economías con una variedad de paquetes de estímulos, el Connectivity Scorecard demuestra que cada uno de ellos, incluso el de los Estados Unidos, tiene varios áreas de oportunidad para desarrollar su infraestructura de TIC y de mejorar su explotación real en beneficio a la economía y la sociedad,” dijo el profesor Waverman. “Las redes de comunicaciones son la infraestructura del siglo XXI y son proyectos de construcción muy grandes. Existe un gran potencial al usar las TIC para estimular el crecimiento.”
El Connectivity Scorecard 2009, ha multiplicado por dos el número de países que cubrió en el estudio de 2008, y ha posicionado a los Estados Unidos como el primero dentro del grupo de las 25 economías conducidas con mayor innovación, mientras que Malasia lidera el grupo de las 25 economías conducidas con mayor eficacia o economías emergentes.
Las tablas son determinadas por la medida de cada país en base a dos criterios – infraestructura y uso más habilidades – en la rama de los negocios, del gobierno y del consumidor, con pesos de cada uno de los tres adaptados a cada país. Los puntajes bajos reflejan brechas en la infraestructura de un país, en el uso o en ambos.
Para cada uno de los seis componentes del Scorecard, los países se evalúan contra el adelantado en su clase y grado; de tal forma que sí un país fuera el aventajado de todas las dimensiones, anotaría un máximo de 10. El Scorecard, por lo tanto, mide países contra la mejor utilización de las TIC que existe actualmente en vez de ajustarse a un modelo teórico.
Malasia y Turquía precedieron a Chile en el grupo de los emergente o más eficaces logrando un 6,59 de 10 puntos, obteniendo la mejor calificación a nivel latinoamericano, superando a naciones como México y Brasil
El soporte de esta buena calificación se encuentra en el mundo de los negocios y en el provecho que se hace de ellas. Las empresas que nos visitan reconocen la rapidez con la que instituciones y firmas introducen las TIC que van surgiendo, su ubicación geográfica alejada de los principales mercados mundiales hace que su inclusión sea vital para ser más competitivo.
La valoración bajó en el empleo que se hace de las TIC en la Administración, reconoce que el Estados dispone de la infraestructura pero la asimilación es aún muy básica lo que abre enormes oportunidades para la inversión para aquellas empresas que deseen acometer estas evoluciones tanto en el área pública como privada.
Hoy por hoy materializar una inversión en cualquier lugar del globo implica hacerlo en un estado amigable con las TIC, situación que debe verse reflejada en su estrategia de desarrollo abarcando tanto a las infraestructuras como a la instrucción.
Wolf & Pablo
