"Individuos y empresas poderosas ejercen una influencia indebida sobre las leyes, regulaciones y políticas económicas de la nación, para beneficio propio, con gran costo para la sociedad. Tal influencia indebida por intereses creados, que afectan nefastamente las reglas del juego del mercado, suelen no ser ilegales, aunque sean impresentables y sin ética alguna. En lo posible hay que ilegalizarlas, dentro de un marco democrático de libre expresión. Ser lobbista debería seguir siendo legal, pero no debería haber empresarios con intereses creados y congresistas power breakfasts".
-¿Es EE.UU. un país más corrupto que Chile?
"En cuanto a corrupción legal, Chile está mejor que EE.UU., no tanto porque Chile esté tan bien, sino por lo severa que es la realidad en ese sentido en EE.UU. Los abusos, conflictos de intereses y captura del marco regulatorio por la banca financiera en EE.UU. ocurrieron en gran medida sin sobornos explícitos, sin actos obviamente ilegales. Pero tal corrupción legal menoscabó la función regulatoria, la de supervisión y la de disclosure sobre el sistema financiero, y por lo tanto contribuyó a la crisis".
-Usted alaba el manejo de Chile para la crisis del 82.
"Es el momento de que EE.UU. aprenda de otros países. Suecia resolvió bien su crisis financiera hace años. La crisis financiera de Chile del 82 fue muy costosa, pero vale la pena aprender de las reformas de supervisión, con una Superintendencia de Valores y Seguros efectiva y un manejo bancario prudente. Y en cuanto a los paquetes de estímulo que vienen ahora, sabemos que siempre tienen un componente importante de infraestructura. En esto EE.UU. tiene mucho que aprender, el tener más participación privada, como en Chile, y en crear medidas para evitar renegociación en las concesiones de infrastructura, donde a menudo hay corrupción. En esto hay que mirar detenidamente el buen proyecto de ley de concesiones en Chile, el cual si es adoptado, sería un ejemplo mundial".
