Así lo demuestra un estudio del economista Ricardo Bitrán, quien analizó en qué formas las crisis económicas afectaron el gasto en salud en Alemania, Reino Unido, EE.UU. y Chile, con la idea de anticipar lo que podría suceder este año en nuestro país. "El gasto total en salud pareciera ser inmune a las recesiones económicas. En crisis aumenta el desempleo, la gente pierde su seguro y se traslada a atenderse al sector público. Entonces hay un crecimiento del gasto del Gobierno para poder dar cobertura a toda esa gente que llega a atenderse", explica Bitrán.
Por otra parte, disminuye fuertemente el gasto privado o de bolsillo de las personas. La gente no deja de atenderse, pero pueden bajar su plan de salud de isapre o atenderse con una calidad similar, pero una hotelería de menos estrellas que le signifique un copago menor. Lo que se produce es un traslado de pacientes al sector público desde el privado, de isapre a Fonasa y de clínicas a hospitales. El mayor desembolso del Gobierno en el área salud ya comenzó. Este año el presupuesto del sector salud es histórico, y llega a $2 billones 972 mil millones, que significa un aumento de 8,7% real respecto de 2008.
El ministro de Salud, álvaro Erazo, se comprometió a mejorar durante el primer trimestre del año los problemas urgentes del área con su Plan de Contingencia, que implica una inversión de $100 mil millones; el 50% de ellos son recursos frescos y el resto, reasignaciones de dinero que está en el presupuesto, indicó Patricio Lagos, jefe de Finanzas, Inversiones y Concesiones del Ministerio de Salud. A esto se suma el compromiso de llegar a la cobertura de 80 patologías AUGE entre este año y 2011, lo que implica una mayor inversión en infraestructura en el sector público y también la compra de prestaciones al sector privado.
Es decir, el traslado de pacientes a clínicas. "En 2008, la compra de prestaciones aumentó respecto de 2007 en $17 mil millones y estamos llegando a cerca de $100 mil millones. El futuro está basado en una complementariedad o integración del sector público y privado", explica Lagos. A futuro, los pronósticos dicen que la participación del gasto público en salud seguirá creciendo tal como lo ha ido haciendo en los últimos años. "Como porcentaje del PIB, Chile gasta el 6%, lo que es modesto comparado con países de su nivel de desarrollo. Por eso podría seguir creciendo", explica Ricardo Bitrán, quien agrega que el aumento seguirá, porque hoy, cerca del 50% del gasto total es público y el 50% privado; y en países parecidos a Chile, el sector público es dos tercios del gasto total, y a eso llegaremos.
En medio del crecimiento del aporte público, los prestadores de salud privados, como clínicas y centros médicos, también tienen participación y quieren aumentarla. La mayoría tiene atenciones ambulatorias por Fonasa libre elección. "De todas las atenciones que venden los prestadores privados, el 46% es a beneficiarios de Fonasa", explica María Eugenia Salazar, gerenta de estudios de Clínicas de Chile.
Por otra parte, las clínicas buscan incrementar el número de pacientes derivados del sector público que están en listas de espera. "Nosotros estamos abiertos a atender la demanda del sistema público a precios atractivos y condiciones razonables para Clínica Las Condes", dice Gonzalo Grebe, gerente de operaciones de CLC.
La clínica está resolviendo las listas de espera del sector público "de acuerdo al valor que Fonasa está dispuesto a pagar. El año pasado se hicieron más de 200 cirugías cardiacas, y entre el 75% y el 70% vinieron del sistema público", cuenta Grebe. "Está cambiando el sistema de salud chileno, y el Estado es un eventual poder comprador atractivo para los privados. Mientras más prestaciones entren al Auge, más posibilidades habrá de que el sector público salga a comprar atenciones a privados, y ese es un escenario súper atractivo para los privados", señala María Eugenia Salazar.
