Chile figura en el 28º puesto en el planeta entre los países más competitivos según el Global Competitiveness Report 2008-2009, tercero en América tras Estados Unidos y Canadá y primero en América Latina.
Estas clasificaciones nos complacen, nos hacen mirar hacia delante con un poco más de optimismo sobre todo considerando la crisis en las que nos encontramos inmersos
Chile, no está ajeno, ni es inmune al avatar internacional presente. Es verdad que la actual situación ha encontrado a la economía nacional en muy bien pie, con una conducción económica ejemplar ha permitido a las autoridades tomar algunas medidas que permitirán aminorar los efectos del terremoto que ha tenido como epicentro a las naciones del hemisferio norte.
Entre estas sobresale el Plan de estímulo fiscal de Chile que según el Ministerio de Hacienda chileno apoyado con la información de The Economist es el quinto más grande del mundo en relación con su Producto Interior Bruto, PIB. En el ranking, liderado por China, Chile supera a naciones como Canadá (2,0), Japón (2,0) y Francia (1,5), entre otros.
El monto del Plan chileno representa un 2,8% del PIB, equivalente a US$ 4.040 millones de dólares el cual será financiado por deuda que se emitirá en Chile y en el extranjero, y capital aportado por el Fondo de Estabilización Económica y Social (FEES).
Entre los analistas destaca la opinión del asesor de inversiones José María Barrionuevo, quien desde Nueva York alabó el impulso fiscal chileno indicando que "es frontal, busca anticipar, no es reactivo como en la mayoría de los países. Es un plan muy realista, que reconoce que la situación financiera mundial es muy delicada. Es un plan que se pone por delante, a diferencia de los otros países, que van detrás de la realidad", declaró.
Por su parte el economista Tomás Flores de Libertad y Desarrollo, comentó que una de las principales diferencias que desmarcan a Chile de planes de estímulo como el de EE.UU. es el origen de los fondos utilizados. "En nuestro caso (Chile), parte importante del financiamiento son recursos que fueron ahorrados por la regla fiscal. En los otros países nadie ahorró un centavo. Entonces todo es deuda pública. Acá las tasas de interés no han subido de manera significativa, como sí van a subir en los países desarrollados".
Joseph Ramos, de la Universidad de Chile, asegura que el ahorro le permitió a Chile producir un plan más sólido que el resto de los países. Eso sí, condiciona la acción de la iniciativa a las influencias negativas de mercados externos sumidos en crisis.
Entre las medidas dentro del Plan de estímulo nacional destacan los US$ 700 millones de dólares en obras de infraestructura adicionales al presupuesto anual de Obras Públicas y los $ 40 mil pesos por carga familiar beneficiando a más de un millón 700 mil familias. El bono se entregará en marzo de este año.
Finalmente el último estudio Global Entrepreneurship Monitor (GEM) que anualmente mide el nivel y la calidad del emprendimiento alrededor del mundo, indica que Chile está cada vez más parecido a los países desarrollados.
El estudio ubica a Chile en el grupo de países denominados como "Economías movidas por la eficiencia" y que se destacan por tener un emprendimiento moderado. "A medida que los países se hacen más eficientes, más desarrollados y más ricos, su emprendimiento por necesidad se hace menor. Chile está moviéndose a tratar de buscar más emprendimiento por oportunidad", según José Ernesto Amorós, académico de la Universidad del Desarrollo y coordinador en Chile del estudio.
Eso sí, el nivel de emprendimiento chileno se ha mantenido constante respecto de 2007, cuando se determinó que cerca del 13,4% de la población adulta estaba inmersa en un emprendimiento en etapa temprana, es decir, que llevaba menos de tres años con su negocio. En 2008 la cifra bajó a 12,9%. Otra de las particularidades que detectó el estudio mundial es que Chile es uno de los países en los que el emprendimiento está ligado a la introducción de nuevos productos al mercado. "Eso se explica porque Chile es un mercado relativamente pequeño y los emprendedores han dinamizado el mercado introduciendo novedades", dice el coordinador chileno del GEM.
Por otro lado, también señala que las brechas de género, en este sentido, se están disminuyendo cada vez más. La educación es un factor importante cuando se analizan en detalle las cifras. De hecho, un 42,5% de la población chilena reconoce que recibió algún tipo de instrucción durante o después de cursar la educación secundaria para armar un nuevo negocio. La cifra está a la altura de países como Finlandia, que tiene un 47,9% y se aleja bastante de vecinos como Argentina (17,4%) y Brasil (9,4%). La razón para obtener cifras tan altas en un área como educación es que los procesos se han sistematizado, lo que necesariamente obliga a las personas que pretenden partir con un negocio a obtener algún grado de capacitación.
