Por ello la preocupación de contar con sistemas que garanticen el abastecimiento y que estén ubicados en los lugares adecuados, es un tema prioritario. Por el tipo de sistema hídrico del país, la construcción de infraestructura de acumulación, como embalses, es una de las fórmulas para asegurar el abastecimiento.
LA INVERSIóN ESTATAL
Las grandes obras son las de más de US$ 35 o 40 millones. Según la DOH de aquí al 2012, concluirá la reparación de Caritaya y Culimo, la construcción de El Bato, Ancoa, Tutuvén y la II etapa de Convento Viejo, por un monto total de US$ 325 millones, un volumen de 411 millones de metros cúbicos y superficie de 78.500 ha.
Están en estudio los embalses de Chacrillas, Puntilla del Viento, Ligua–Petorca y Punilla, los que aún no tienen fecha de ejecución. Con esto vamos a alcanzar un nivel de embalsamiento acorde con el objetivo país de potencia agroalimentaria, de aquí al 2015 al 2020, señala Juan Antonio Arrese, director de la DOH. El programa de obras medianas se enfoca en reparación de embalses y canales por montos menores a los US$35 millones.
El presupuesto en 2008 fue de $10 mil millones. La ley de obras menores caduca a fines de 2009 y se está analizando su prórroga por 12 años. Se ejecuta bajo la Ley de Fomento a la Inversión Privada en Obras de Riego y Drenaje, que implica subsidiar a través de concursos hasta el 75% del valor de construcción de la obra de particulares.
Según la CNR, el presupuesto pasó durante el 2008 de $29 mil millones a $40 mil millones, por la sequía pasada..
