Por otro lado, la Ley sobre defensa y seguridad nacional, aprobada por el congreso y sancionada por el presidente de la república, con el argumento de que se necesita una legislación de guerra para resolver los problemas de orden público, es sustancialmente contrario a la Constitución y a las obligaciones internacionales sobre derechos humanos, por cuanto no se orienta a enfrentar las reales causas de inseguridad de la sociedad colombiana sino que fomenta una concepción totalitaria y antidemocrática del Estado, que desalienta las posibilidades de la solución política del Conflicto. Tampoco es una buena señal la decisión final del nuevo fiscal de revocar la orden de detención del exgeneral Rito Alejo del Rio, acusado de promover los grupos paramilitares que cometieron horrendas masacres en la región de Urabá.
En su oportunidad, el Comit&eacut! e; Permanente había señalado que después de 40 años de confrontación y de varios intentos frustrados de negociación, el reencuentro de las partes para explorar caminos hacia una salida pol¡tica y democr tica a la crisis, era un hecho muy positivo, aunque ser¡a un proceso largo, lleno de obst culos y que requer¡a de paciencia.
La Asamblea del Comit’ Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos, reunida en la fecha, considera que el plan integral de guerra y la intervenci¢n militar externa que est n en curso no van a resolver el problema del comercio y tr fico de narc¢ticos ni los dem s problemas del pa¡s. Apoyamos una pol¡tica distinta al Plan Colombia, cuyo norte este en la soluci¢n pol¡tica del conflicto actual mediante el di logo y la negociaci¢n. Son preocupantes las voces que quieren imponer s! alidas militares en contrav¡a de los anhelos de paz. En lugar del plan militar lo fundamental es fortalecer los procesos de di logo, prorrogar las zonas de distensi¢n y revitalizar las agendas comunes. Es urgente ampliar las garant¡as para los sectores sociales que apoyan estos procesos y desmontar resueltamente el paramilitarismo en todas sus formas.
Hechos como el reciente acuerdo humanitario de intercambio entre los soldados retenidos por presos pol¡ticos, el funcionamiento de la Comisi¢n de notables que har recomendaciones para reducir la confrontaci¢n y desmontar el paramilitarismo y las propuestas del III plenario de la Asamblea de la Sociedad civil por la paz reunido en Rionegro, Antioquia, reafirman el criterio de la soluci¢n pol¡tica como v¡a no sustituible para buscar la paz con justicia social, en contraposici¢n al prop¢sito guerrerista y antinacional del Plan Colombia. !
La inmensa mayor¡a de los Colombianos estamos convencidos que las soluciones militares en nuestro pa¡s no son viables.
Los despidos masivos que efectoan actualmente las entidades del Estado, los aumentos desorbitados en las tarifas de servicios poblicos y los proyectos de flexibilizaci¢n laboral anunciados por el gobierno, profundizan y agravan el actual conflicto. Esta claro que se requiere otro modelo sustentado en la participaci¢n democr tica, que consulte los procesos de di logo y negociaci¢n, que contribuya a solucionar la grave crisis de los derechos humanos, se oriente a superar la dram tica situaci¢n de pobreza e inequidad creciente de la mayor¡a del pueblo colombiano, los problemas medulares del empleo, la tierra, la educaci¢n y el medio ambiente y promueva formulas alternativas, viables y verificables para promover, con criterios de corresponsabilidad intern! acional, programas sostenibles de sustituci¢n de cultivos de uso il¡cito en el marco de iniciativas de redistribuci¢n democr tica de la tierra. Es necesario que se reanuden las conversaciones con el ELN en v¡as a la convenci¢n nacional planteada desde tiempo atr s por ellos.
Demandamos del gobierno Colombiano plenas garant¡as para la labor de las organizaciones de derechos humanos, los sindicatos y diversos movimientos que promueven iniciativas por la paz, los derechos humanos y la justicia social, ante la evidencia del uso de la violencia y la guerra sucia como forma tradicional de silenciar la vida y la esperanza de los colombianos.
Llamamos al conjunto de la sociedad Colombiana a participar decididamente en la Semana Nacional por la Paz, especial inter’s suscitan las expresiones de solidaridad de organizaciones y pa¡ses hermanos que convocan al d¡a por los derechos humanos y al Encuentro In! ternacional VOCES DEL MUNDO CON COLOMBIA que se reunir en Bogot los d¡as 14 y 15 de Septiembre, a cuyas actividades deben vincularse todas las organizaciones y personas convencidas de una paz con justicia social.
Proyecto de Defensa Integral de los Derechos Humanos
