A cada uno lo suyo. Es el lema de la justicia. Si un joven quiere divertirse, que lo pague él o sus padres, si quieren. Pero no un servidor, que bastante tiene con sostener y educar a los suyos. Si por consumir ilegalmente alcohol se desmadra y el Ayuntamiento no se atreve a exigir responsabilidades al interesado y a los vendedores ilegales, sino que trata de remediarlo con paños calientes y organizando una movida alternativa, pues que lo paguen ellos de su bolsillo, pero servidor no tiene por qué pagar los platos rotos de esos chicos ni de los munícipes negligentes o de los explotadores comerciales de la movida. En este país nos hemos acostumbrado a meter mano en los fondos públicos con demasiada ligereza. No basta con que hayamos empezado a combatir la corrupción en la vida pública. Hay que acabar con estas malversaciones de fondos públicos como las que está realizando la concejalía de Juventud de Granada invirtiendo un dineral en movidas alternativas gratuitas: gratuitas para los beneficiarios, pero muy costosas para los sufridos contribuyentes.
Juan M. L¢pez Ruiz
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