A las seis de la mañana del día miércoles, un convoy compuesto por personal del ejército y la policía federal y estatal entró en la zona conocida también como Tierra y Libertad. Los pobladores de este sitio reconocieron a algunos paramilitares del grupo Paz y Justicia como integrantes de dicho convoy.
La mayoría de las casas del lugar estaban sin sus moradores debido a que estos se encuentran refugiados en la montaña a raíz de lo ocurrido el pasado 3 de agosto en que miembros del grupo paramilitar desalojaron el lugar.
Tras el operativo, algunas mujeres indígenas choles desplazadas, que habían regresado a sus casas a la hora del operativo, relataron que fueron interrogadas por la Policía de Seguridad Pública acerca de la presencia de armas en el predio y que como ellas no hablan muy bien el español, los paramilitares servían de traductores.
El contingente que participó en el operativo permaneció en el lugar hasta pasado el mediodía, estableciendo su base de operación en la casa de uno de los paramilitares que particip¢ en el ataque a la poblaci¢n el 3 de agosto.
Las familias desplazadas son 91, las mujeres permanecen con sus hijos en las cercan¡as de sus casas y los hombres han huido a la monta_a por temor a ser tomados prisioneros como suele ocurrir en este tipo de hechos. Extraoficialmente se dice que existen numerosas ordenes de aprehensi¢n para ellos.
Las familias que ocupan el predio lo hacen desde hace 25 a_os e iniciaron tr mite agrario para obtener los t¡tulos de la tierra en 1997 a trav’s de la Organizaci¢n Proletaria Emiliano Zapata, OPEZ. Desde 1997 han sido desalojados tres veces por la Polic¡a de Seguridad Poblica.
Actualmente mantienen una negociaci¢n con el fin de lograr un arreglo pacifico al problema agrario con la comunidad Emiliano Zapata a la que pertenecen los pri¡stas paramilitares. Sin embargo, estos conflictos por la propiedad de la tierra son utilizados por las autoridades para provocar enfrentamientos entre comunidades con el fin de producir un debilitamiento intercomunitario, para obtener provecho pol¡tico. Los paramilitares agresores siguen libres y los agredidos son perseguidos y acusados falsamente como portadores de armas.
Estos hechos y otros que se anuncian en otras zonas, se dan en el marco de las pr¢ximas elecciones en el Estado de Chiapas, sirviendo como mecanismo que inhibe la participaci¢n de los campesinos e ind¡genas en los pr¢ximos comicios, en donde las posibilidades de que el candidato de la oposici¢n triunfe son bastantes altas. (Mx/QR/Pm-Mt-Po/Vi-Dh/mc)
Margarita Plaza
LAS COMUNIDADES PROZAPATISTAS DE CHIAPAS CADA VEZ MAS AMENAZADAS POR EL EJ+RCITO MEXICANO Y LOS PARAMILITARES
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