En la carrera precios-salarios, los primeros llevan la delantera. La apertura comercial y la liberación de precios en la totalidad de productos de consumo básico han convertido a los mexicanos en rerhenes de los caprichos del mercado.
Mientras que los aumentos de los salarios de los trabajadores se han dado entre un 10 y un 30 por ciento, productos de la canasta básica como la leche, la tortilla y el frijol se han elevado de un diez hasta un cien por ciento en lo que va del año, dependiendo de la calidad del alimento y el lugar donde se vende, lo cual ha reducido el consumo entre la población de menos recursos.
Los mercados públicos, que antes eran una alternativa para las clases populares, hoy han dejado de serlo. Los precios de los alimentos son inalcansables para las familias de escasos recursos y de salario minimo. (Mx/QR/Pb/Pe/mc)
Pedro Ortega Lugo
