Cuarenta helicópteros canadientes Huey sobrantes del stock de equipamiento militar fueron vendidos al departamento de Estado de los EEUU entre setiembre 1998 y febrero 2000. De los cuarenta, treinta y tres han sido desviados a la policía y militares de Colombia como parte de una masivo y controvertido paquete de ayuda militar estadounidense.
Según el informe de la Casa Blanca, los helicópteros deberán ser usados para «establecer las condiciones de seguridad necesarias» para la denominadas operaciones antinarcóticos. Hay una creciente preocupación de que esto signifique que los helicópteros serán usados en enfrentamientos armados con fuerzas insurgentes, dado que la frontera entre antinarcóticos y contrainsurgencia es generalmente borrosa en Colombia. Las campañas contra insurgencia han costado ya miles de vidas de civiles, mientras muchos otros han sido forzados a abandonar sus tierras y hogares.
«El gobierno debe cerrar estas brechas en exportación, que permiten que nuestro equipo militar sea renovado o usado en la fabricaci¢n de armas en otros pa¡ses y luego sea transferido a otro pa¡s sin ningon tipo de control sobre el uso final que se har de ‘l», dice Ken Epps de Project Ploughshares. «Los controles de exportaci¢n deben extenderse al destino final de todos los bienes militares».
Amnesty International, ICCHRLA y el Congreso del Trabajo Canadiense est n preocupados por el hecho de que por la presencia de sus helic¢pteros en Colombia, Canad se haya transformado en c¢mplice del paquete de ayuda militar que ya est causando una horrenda crisis de derechos humanos. La violencia pol¡tica -incluyendo masacres, desapariciones y asesinatos selectivos- ya ha causado la muerte de m s de 35.000 personas durante los oltimos diez a_os, de los cuales la gran mayor¡a han sido atribu¡dos a las fuerzas de seguridad del
estado y sus aliados paramilitares.
«Las iglesias de Canad han documentado c¢mo en el pasado se han utilizado los helic¢pteros para operaciones que han tenido su blanco en la poblaci¢n civil», dice Roger Echaber, arzobispo de Gatineau-Hull. «Tenemos todas las razones para temer, en vista de las pruebas registradas, que los helic¢pteros solamente reforzar n la capacidad represora del ej’rcito, y que podr¡an utilizarse como herramienta que podr¡a costar v¡ctimas civiles.
Este es un tema de gran preocupaci¢n en las iglesias canadienses. Es, adem s, una descarada contradicci¢n en la pol¡tica canadiense», afirma el arzobispo, vocero del Comit’ Inter-Iglesias sobre Derechos Humanos en Am’rica Latina.
Durante una interpelaci¢n en la C mara de los Comunes el 27 de febrero David Kilgour, Secretario de Estado (para Am’rica Latina y Africa) declar¢ que la provisi¢n de equipamiento militar a Colombia «implicar¡a violar nuestro (principio de) no-participaci¢n en la guerra en Colombia».
La transferencia de helic¢pteros canadienses a Colombia -y el potencial de que contribuyan a violaciones de derechos humanos- es una clara advertencia sobre la gran necesidad de realizar cambios en la pol¡tica canadiense. Hay equipo militar canadiense que est introduci’ndose en otros pa¡ses por la misma brecha.
«Ya sea con conocimiento o por negligencia, los helic¢pteros militares canadienses est n ahora en manos de militares con un chiatoral claro de graves violaciones a los derechos humanos», dijo Keith Rimstad, Coordinador de Pa¡ses de la Rama Inglesa de Amnesty International Canada. «Canad debe cerrar la peque_a sucia brecha que permite que el equipo sea «lavado» en un pa¡s y enviado a otro donde puede ser utilizado para cometer violaciones de derechos humanos».
Ottawa marzo de 2001
Traducci¢n al espa_ol de la versi¢n original en ingl’s realizada por el Equipo Nizkor
Para mayor informaci¢n: Ken Epps, Project Ploughshares: (519) 888-6541, ext. 259
Kathy Price, Inter-Church Committee on Human Rights in Latin America: (416 921-0801, ext.23 John Tackaberry, Amnesty International Canada: (613) 744-7667, ext. 236.
