Mesa decidió no firmar pero tampoco no vetar una ley que fija que un 32% de impuestos más 18% de regalías a la producción. Al pasarle la pelota al legislativo para que ésta haya ya aprobado la ley, el presidente ha vuelto a demostrar su débil característica de mantenerse como un eterno equilibrista.
Mesa fue el vice del arquitecto de las privatizaciones y él concibe que se debe atraer capitales extranjeros. Pero no tiene fuerza para mantener un veto y haber hecho ello hubiese provocado que crezcan los “revolucionarios” quienes quieren su caída y emular a Venezuela.
Para evitar ser depuesto como su predecesor y buscar calmar las aguas Mesa ha debido dejar pasar una ley que no quiere pero que es más «moderada» que la demandada por las marchas.
Isaac Bigio
Analista Internacional
