Galloway condenó a Blair y Bush como ‘lobos’ que venían a ensangrentar y saquear Irak. Enfureció a sus propios camaradas cuando llegó a plantear que las tropas británicas desoyesen el mandato de sus superiores por considerar que la invasión era ilegal. También él hizo comentarios de simpatía con la resistencia árabe en Palestina e Irak.
Para los disciplinarios Galloway desbordó toda tolerancia cuando mostraba preferencias por la derrota de su propio país en dicho conflicto. Igualmente se le ha enrostrado el haber ido muchas veces a Bagdad y haber tenido una relación próxima a Hussein. Sus defensores aducen que tanto él como la izquierda laborista fueron los primeros en condenar a Saddam cuando se produjo la matanza con gases de kurdos civiles en Halabja (1988), mientras que Londres armaba y apoyaba a Hussein en su guerra contra Irán.
Tony Benn, el patriarca del viejo laborismo, ha condenado dicha medida que tiende a convertir al partido en una suerte de incondicionales de Blair. Dentro de la izquierda laborista se cuestiona tal medida mientras que se viene demostrando que el gobierno viene perdiendo popularidad y credibilidad a raiz de dicha intervención.
Galloway viene organizando una serie de protestas con sectores de la izquierda laborista, el comité contra la guerra y la Alianza Socialista.
Otros recientes líderes de la izquierda laborista que han sido puestos fuera del partido son el actual alcalde de Lomdres, Ken Livingstone, y el parlamentario del Partido Socialista Escocés, Tomy Sheridan.
Isaac Bigio
Analista Internacional
