El plan Sharon consiste en abandonar zonas palestinas para anexarse otras. Para protegerse de atentados terminarán un muro que divida étnicamente a hebreos de árabes. Al integrar Jerusalén este y otras zonas palestinas a su estado, Israel deberá aceptar que unos 2 millones de no judíos sean ciudadanos que puedan demandar tener plenos derechos (incluyendo el de llegar a ser gobernantes).
El muro que les separe de los palestinos les divorciará de toda la región. Los que se queden afuera y un amplio porcentaje de los que se queden adentro querrán demolerlo.
Alemania y Japón lograron desarrollarse mejor cuando remplazaron el militarismo con la convivencia democrática y comercial con su entorno geográfico. El plan Sharon afecta a los israelitas al mantener una confrontación permanente contra sus minorías y contra su región.
Isaac Bigio
Analista Internacional
