La operación se puso en marcha después de que los agentes detectaran un incremento de robos en estaciones de servicio, restaurantes y otros establecimientos de distintos municipios de la isla. Según la Guardia Civil, la sucesión de asaltos y la agresividad empleada generaron preocupación entre empresarios y comerciantes.
Cuatro meses de investigación permitieron identificar a ocho integrantes del grupo, reconstruir su organización interna y documentar su actividad. Los investigadores sostienen que los sospechosos recurrían a vehículos de alquiler o previamente sustraídos, sobre los que colocaban matrículas robadas que cambiaban de forma continuada para dificultar su identificación.
Antes de actuar realizaban reconocimientos de las zonas y maniobras de vigilancia y contravigilancia. Tras los robos, abandonaban los vehículos en puntos previamente seleccionados como zonas de “enfriamiento”, con el objetivo, según la investigación, de dificultar que pudieran ser vinculados inmediatamente con los hechos.
Los asaltos se producían principalmente durante la noche y eran ejecutados por personas encapuchadas. La Guardia Civil señala que empleaban cuchillos de grandes dimensiones, dispositivos táser, mazas y otros objetos contundentes para intimidar a las víctimas y completar los robos en pocos minutos.
Entre los efectos sustraídos figuran cajas fuertes con la recaudación diaria de los establecimientos, dinero en efectivo, máquinas de cobro, tabaco y otros objetos. La Guardia Civil cifra en más de 60.000 euros el valor de lo robado y sitúa por encima de los 100.000 euros los daños materiales causados en los locales afectados.
La detención se produjo cuando los investigadores observaron que varios miembros del grupo se disponían, según la Guardia Civil, a cometer un nuevo robo en el sur de Tenerife. Ante la peligrosidad atribuida a los sospechosos, se desplegó un dispositivo que permitió arrestar a las ocho personas antes de que se produjera el asalto.
En el momento de la intervención llevaban cuchillos de grandes dimensiones, dispositivos táser, mazas, capuchas y prendas destinadas a ocultar su identidad. Posteriormente se practicaron cuatro registros domiciliarios en los que fueron localizados numerosos objetos relacionados, según la investigación, con los robos investigados.
Los agentes intervinieron joyas y tabaco, una placa identificativa de Policía Local, un arma simulada con apariencia de subfusil, puños americanos, varios dispositivos táser, mazas y llaves de vehículos de alquiler.
La operación ha sido desarrollada por agentes de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil, junto con las áreas de investigación de las compañías de Puerto de la Cruz y Playa de las Américas, y con el apoyo del Grupo de Reserva y Seguridad número 8 y del Grupo Cinológico.
Artículo redactado con asistencia de IA (Ref. APA: OpenAI. (2026). ChatGPT (GPT-5.6 Sol, 9 de agosto)).


