Así lo explicó un cercano a la nueva compañía, quien señaló que el portafolio que pretende levantar la nueva firma llega a los 100 MW, incluyendo proyectos en etapa de estudios de prefactibilidad y otros en etapas más avanzadas. La idea es levantar US$ 50 millones en Sudamérica, lo que incluye a Chile, para los próximos cinco años.
"Esta cifra, sin embargo, puede cambiar, dependiendo de la disponibilidad de los proyectos", asegura la compañía que aterriza en el país. La idea es que si la empresa toma vuelo, pueda estar abierta a una eventual asociación con otras compañías. Eso, según explica el asesor, no está ciento por ciento definido. "La estructura final de la filial en Chile será definida en el corto plazo. Una posibilidad es traer a un ejecutivo noruego por un período determinado para levantar un equipo de profesionales chilenos que lleven adelante el negocio, pero también está la alternativa de unir fuerzas con otra firma chilena o extranjera", agrega la misma fuente.
Por eso, se espera abrir oficinas en el país en 2008, para construir los proyectos al año siguiente y en 2010 estar produciendo energía en el país. En su constitución, FK Energía fue asesorada por Carey y Cía.
¿Por qué deciden llegar al país? Las minicentrales hídricas son el foco de la noruega Fellerskraft en el mundo, y en ese mercado, Chile es una de las naciones que presentan mejores alternativas para su desarrollo. "Chile es uno de los países más interesantes del mundo para el desarrollo de este tipo de proyectos, básicamente por tres razones: el país tiene una buena regulación, transparente y relativamente eficiente, cuenta con un muy buen potencial hidrológico y, por último, la energía tiene un precio alto", agrega el asesor de la compañía.
En efecto, los altos precios de la energía se han transformado en un fuerte motor de desarrollo para las centrales hidroeléctricas de pasada de pequeño tamaño, conocidas como minihidro y reconocidas por la ley como Energías Renovables No Convencionales (ERNC). En este auge ha jugado un rol relevante la promulgación de la ley de ERNC, energías que hacia 2022 deberían representar obligatoriamente un 10% de la matriz.
De ahí la celeridad de quienes impulsan las minihidros. Sólo entre 2007 y lo que va de este año se han presentado proyectos que buscan sumar más de 200 MW al Sistema Interconectado Central (SIC), con inversiones por sobre los US$ 317 millones, lo que ilustra el buen negocio en que se han transformado estas fuentes de energía, sobre todo con combustibles fósiles que están en niveles históricos.
Los altos precios de la energía se han transformado en un fuerte motor de desarrollo para la construcción de las centrales hidroeléctricas de pasada de pequeño tamaño, conocidas como minihidro.
