Con una inversión de $400 millones (515.000 eu), "Cruz del Sur" es la última manifestación del creciente interés por el turismo astronómico, que ya cuenta con diez observatorios amateur -desde San Pedro de Atacama hasta Cauquenes- que cada noche reciben un promedio de 300 visitantes ávidos de adentrarse en los misterios del universo.
Esta semana acaba de abrir el observatorio privado Cancana, en Cochihuaz, valle del Elqui, donde un edificio de 3 pisos, con una cúpula de 5 metros de diámetro, alberga un telescopio de 14 pulgadas, como servicio turístico complementario de un apart-hotel. "Estamos apoyando fuertemente este turismo de intereses especiales, porque existe un interés creciente de las personas para visitar y observar el universo", subraya el director del Servicio Nacional de Turismo (Sernatur), óscar Santelices.
El observatorio pionero es Mamalluca y desde su creación, en 1998, ha recibido medio millón de visitas en Vicuña. Su director, Juan Pinto Contreras, explica que el número de visitas sustenta su rentabilidad y posibilita nuevos programas de vistas, como a la hora del atardecer para ver el sol y la aparición de las primeras estrellas. Lo mismo ofrece en una planicie cercana a Chajnantor, en San Pedro de Atacama, el astrónomo francés Alain Maury, con ocho telescopios.
Hasta el hotel Explora, del mismo poblado atacameño, cuenta desde hace un año con un observatorio para sus pasajeros, constituido como "gancho" para atraer un turismo cada vez más selectivo. Todos los pequeños observatorios cuentan con visitas guiadas por expertos.
Los precios van desde los $3.500 (4,5 eu) hasta los $12.000 (15,5 eu), dependiendo de las horas de observación.
