Moctezuma bebía cantidades masivas de cacao durante el día con el objetivo de incrementar su vigor, su fuerza y su perspicacia; y en la corte de Versalles, fue la bebida preferida desde que se sirviera por primera vez en la boda de Luis XII y Ana de Austria celebrada en Bayona.
Sin embargo, fue Luís XV quién lo popularizó en la corte de París inventando, incluso, su propia receta que daba a probar -realizada por él mismo en sus apartamentos privados- a sus ilustres invitados.
"Tabletas de chocolate y vasos de agua a partes iguales, remover sin llegar a hervir y -cuando esté a punto de servirse- añadir una yema de huevo por cada cuatro raciones".
Luís XVI, más refinado, creó en la corte en la que brilló María Antonieta el puesto de "fabricante de chocolate", el cual se dedicaba a inventar nuevas recetas para seducir tanto a la reina como a los extravagantes y exigentes cortesanos. El chocolate -amado y denostado como producto diabólico a partes iguales, gracias a los presuntos poderes de seducción que damas como madame du Barry le atribuían para conseguir favores- no llegó a endulzar el paladar del pueblo hasta dos siglos después.
En el s.XIX, las célebres fábricas de cacao como Cadbury o Meunier -en el Reino Unido y Francia respectivamente- popularizaron este elixir de los dioses que ahora, en nuestros días, se utiliza incluso como producto de belleza. El placer de comer chocolate sólo es comparable con la extraordinaria sensación de manipularlo, para transformarlo -dando rienda suelta a la imaginación- en un manjar personalizado.
El chocolate “va” con casi todo; para ser más exactos, “va” con todo. Sólo dependerá de si nuestro paladar es más o menos sofisticado, exigente, tradicional, amante del riesgo o incluso extravagante.
Y para demostrarlo, la marca de chocolates Lindt ha vestido de “maestros chocolateros” a una exclusiva selección de invitados. El objetivo, nada más y nada menos que fabricar su propio producto. Bajo la supervisión del auténtico “Maestro”, David Pallás, cada aspirante a experto pudo comprobar que no hay secretos en las tabletas que la firma pone en el mercado. Con los porcentajes de mezcla adecuados y productos de primera calidad -chocolate y frutos secos en este caso- el resultado obtenido por cada uno de los noveles “chocolateros” era, en sabor y prestancia, el mismo que se puede encontrar en los supermercados. Prueben a hacerlo en casa siguiendo las indicaciones paso a paso de David Pallás. Es una auténtica experiencia sensorial.
Pero si su espíritu es el de un arriesgado e innovador creativo, pruebe con otros productos. Caramelos, café o pétalos de flores…estas son sólo sugerencias. Disfruten…
Gema Castellano
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