Las telecomunicaciones han influido de forma radical en la estructuración de sociedades, y este proceso es marcadamente distinto según los países. Distintas también han sido las políticas que han dado forma a un sector muy intervenido desde sus orígenes. «Hablar de liberalización y desregulación tiene poco sentido si no se tiene presente la fuerte intervención a la que históricamente ha estado sometida la industria», afirma Gil. Precisamente, los estudios mas recientes apuntan a calificar con cautela la tendencia a la desregulación. En este sentido el libro muestra la implicación de nuevos entes territoriales -como las comunidades autónomas- y nuevos sectores sociales tratando de influenciar el sector.
Esta obra es una referencia obligada para contextualizar y entender los cambios que se están produciendo en la regulación de las llamadas comunicaciones electrónicas -que comprende sectores afines a las telecomunicaciones (redes de telefonía fija y móvil, las redes de transmisión de datos por medio del protocolo de Internet (IP), y las redes de transmisión de señales audiovisuales – la televisión, el cable, el satélite y la radiodifusión).
Importancia histórica de las instituciones
Para explicar en 220 páginas las diferencias y semejanzas en el desarrollo del mercado de las telecomunicaciones en los dos países trasatlánticos, Estados Unidos y España, Gil realiza un recorrido histórico que pone de relieve la relación entre presiones sociales, instituciones políticas y el tipo de mercado predominante entre 1875 y 2002. El estudio permite diferenciar varios periodos históricos en cada caso de estudio, caracterizados por relaciones distintivas entre el Estado, el mercado y la sociedad. Se aparta de este modo de concepciones más simplistas que a la hora de valorar el tipo de regulación existente se basan en la dimensión de la existencia de un mayor o menor grado de liberalización.
“Mi objetivo ha sido buscar conclusiones aplicables a dos países con distintos grados de desarrollo económico, político e institucional, en un sector fundamental para las economías actuales, como es el de las telecomunicaciones. En el caso español, el sector contribuye a más del 4% del PIB, mientras que en los países de la OCDE, el 24% del empleo está comprendido en el sector de la tecnologías de la información y de la comunicación, entre las que se incluyen las telecomunicaciones”, explica Gil. El libro conduce al lector a las primeras experiencias del desarrollo el mercado telefónico, hasta la regulación más actual promovida desde instancias de la Unión Europea, e indaga en una cuestión que preocupa a la autora: ¿en que medida el gobierno influye en el tipo de mercado existente en una sociedad?.
