El segundo paso fue anunciado por el gerente general de Aguas Antofagasta, Marco Kutulas, en una cumbre mundial sobre el tema, con participación de expertos europeos, latinoamericanos y chilenos. La empresa construirá una segunda unidad, esta vez en el sector sur de la ciudad, con una inversión de US$ 100 millones, y que cubrirá desde el año 2011 la demanda que no estaba cubierta.
Así, 320 mil personas beberán agua potable sacada del mar. "El proyecto también considera la construcción de estanques, sistemas de conducción del agua desde el mar hasta la zona de almacenaje y distribución, estudios de ingeniería y licitaciones internacionales", explica Kutulas.
Pero no es todo. Kutulas también señaló que en un plazo de cinco años, los 25 mil habitantes de Tocopilla -170 km al norte- también contarán con una planta, la que se suma a la unidad que opera desde mediados de año en Taltal -290 km al sur- con cinco litros por segundo y que abastece al 15% de esa comuna de 12 mil habitantes. "Con ello, la II Región se consolida como pionera en el país y en el continente, con cuatro plantas", agregó Kutulas.
Al ingeniero industrial español Juan María Sánchez, de la compañía Ecoagua, y con tres décadas de experiencia en el tema, no le sorprende el liderazgo del país. "Chile está obligado a desalinizar, pero es curioso que ahora resurja esta necesidad, porque en los textos más antiguos de historia de la desalinización del siglo XIX, ya aparece Chile".
El experto explica que por el cambio climático, contaminación y escasez de recursos, es la única forma de asegurar el consumo humano y de las industrias. De hecho, las proyecciones sobre su producción se disparan en forma exponencial: de los actuales 60 millones de metros cúbicos de agua desalinizada en el mundo, al año 2015 se espera un aumento de 32 millones. De ellos, 190 mil corresponderán a Chile. América Latina representará el 2%, con México, Brasil y Chile a la cabeza.
En el norte podría significar un alivio en las cuentas. Según la Superintendencia de Servicios Sanitarios, el gasto mensual de una familia con un consumo promedio de 40 metros cúbicos es liderado por Coihaique ($58 mil) y Antofagasta ($53 mil). La más barata: Santiago ($22 mil).
